El Centro Nacional de Leyes Migratorias (National
Immigration Law Center en inglés) fue una de las
primeras organizaciones en respaldar la legalización de
los inmigrantes indocumentados, y de manera consistente
hemos fomentado y apoyado las gestiones hacia una
reforma migratoria íntegra. Aún cuando hemos encontrado
serios defectos en la legislación, hemos elogiado a los
miembros del Congreso que han tenido el valor de
plantear propuestas y enfrentar a los enfurecidos
críticos de la reforma migratoria. Seguimos sintiendo
admiración por la buena voluntad del Senador Kennedy y
su decisión de arriesgar su legado por los
constituyentes más indefensos.
A pesar de esto, el acuerdo realizado por los
negociadores del Senado es un paso en la dirección
equivocada. Aunque el acuerdo incluye las medidas del
DREAM Act y AgJOBS y promete importantes beneficios a
corto plazo para muchos inmigrantes indocumentados, la
experiencia de ésta nación sugiere que el resto de las
claúsulas tendrán graves consequencias a largo plazo
para los inmigrantes y los ciudadanos.
Las siguientes son las características del acuerdo que
pondrán a la reforma migratoria en mal camino:
-
Un proceso de legalización largo y costoso. El programa de legalización será menos restringente al
principio comparado con el proyecto de ley del
Senado del año pasado, pero en su mayoría el
programa será mas precario para aquellos que
comiencen el proceso de legalización.
-
Aquellos que se les otorgue la nueva visa Z
no-inmigrante podrán ser deportados si no logran
mantener empleo continuo por tiempo completo o
asistencia a una entidad educativa hasta que
puedan ajustar a un estatus de residencia legal
permanente, tal período puede durar por lo menos
13 años para algunos solicitantes.
-
Durante este período extendido, los
inmigrantes legalizados no podrán presentar una
petición para sus conyúges o hijos menores que
vivan fuera del país.
-
Uno de los requisitos para que los
no-inmigrantes de visa Z puedan ajustar su
estatus a residencia permanente le exige la
salida y el retorno obligatorio del cabeza de
familia pero no a un país fronterizo sino al
país de orígen del inmigrante. Aparte de una
excepción por razones de discapacidad, no
existirá ningún otro tipo de excepción para este
requisito.
-
La fase final del proceso de legalización a
estatus de residencia permanente legal no podrá
ser completada hasta que no se haya eliminado el
cúmulo de solicitudes de espera presentados
antes del primero de mayo del 2005 y se
implementen algunas medidas de control
migratorio que son de complicada aplicación.
Debido a este requisito, los inmigrantes que se
se esten legalizando tendrán que esperar por lo
menos 13 años y otros por lo menos unos 18 años
antes de que puedan aplicar para su ciudadanía.
-
Reducciones agudas de visas de familia, un cambio que será inhumano y perturbante y que
debilitaría el común reconocimiento de nuestra
nación a los valores familiares. Aparte de ser lo
correcto, el permitir que las familias se mantengan
unidas suministra importantes beneficios económicos
y sociales a nuestra nación.
-
El drástico desmantelamiento de nuestro
establecido sistema legal de inmigración y su
sustitución por un sistema de puntos fundamentado en
méritos, el cual no ha
sido examinado, y que menosprecia las contribuciones
históricas y potenciales de aquellos inmigrantes
cuya lengua materna no es el inglés y no poseen
grados universitarios. El sistema propuesto se
enfocará casi por completo en el valor económico que
se percibe del inmigrante para determinar si es
digno de ser aceptado en los Estados Unidos.
-
Un enorme programa de trabajadores
temporales que no logra cumplir requisitos
fundamentales para tal programa: que los trabajadores temporales que establezcan vínculos en
este país deberán tener una vía hacia la residencia
permanente que sea realista y que su visa sea
verdaderamente portátil permitiéndole a los
trabajadores cambiar de empleadores sin ninguna
restricción, si llegan a ser maltratados.
-
Un sistema electrónico obligatorio de
verificación del estatus migratorio de quienes
soliciten empleo con absurdos períodos de tiempo de
implementación
computados para garantizar que el sistema sea
efectuado a sí no se hayan completado las mejoras
necesarias para certificar la precisión del
programa. El sistema planteado ha sido diseñado de
tan mal manera que es inevitable que no haya
aumentos significativos en la discriminación, en el
deterioro de la privacidad y en las multitudes de
despidos innecesarios.
-
El intercambio al por mayor de información
personal entre las agencias del gobierno
que disolvería las claúsulas de
confidencialidad del código fiscal y que
subestimaría el derecho a la privacidad.
-
Varias cláusulas que ponen en riesgo el
derecho al debido proceso de los inmigrantes, que estaban incluidas en un principio en la infame
legislación del año pasado de Sensenbrenner (H.R.
4437) y se infiltraron en el proyecto de ley
aprobado por el Senado el año pasado. Algunas de
estas estipulaciones han sido modificadas de la
forma adoptada durante el año pasado pero aun así,
muchas estipulaciones que resultan sumamente
preocupantes permanecen en pie.
-
El aumento de la militarización de la
frontera sin las
debidas protecciones a los derechos humanos y
civiles de los inmigrantes y de los miembros de las
comunidades fronterizas.
-
Una cláusula que exige que los inmigrantes
que durante varios años han trabajado y pagado al
sistema del seguro social, pierdan el derecho a
todas las contribuciones hechas antes de obtener un
nuevo número de seguro social y de esta forma se condenará a millones de trabajadores a
una pobreza profunda durante su edad de jubilación a
pesar de haber pagado, con mucho esfuerzo, impuestos
al gobierno.
-
Restricciones indebidas a la capacidad de
las cortes de revisar las decisiones del Departamento de Seguridad Nacional sobre casos
individuales de legalización y de la manera en que
la agencia implemente el programa de legalización.
En los últimos días muchos individuos y organizaciones
han argumentado que este acuerdo es un paso adelante.
Sin duda alguna este acuerdo es un paso hacia la
promulgación de la legislación pero si es aprobado en su
forma actual predecimos que esto conducirá -en tan solo
pocos años- a una situación que será incluso peor que la
actual situación: una sociedad que es más dividida y
menos libre.
Esperamos fervorosamente que este proyecto de ley sea
mejorado en el pleno del Senado, si no es así, debe de
haber oposición a esta legislación.
Para
más información, favor de contactar a:
Josh Bernstein, Director de Política Federal
bernstein@nilc-dc.org | 202.216.0261 x. 2
Joan Friedland, Directora de Política de
Inmigración
friedland@nilc-dc.org | 202.216.0261 x. 6
Katherine Vargas
vargas@nilc-dc.org | 202-216-0261 x.
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